Marketing a todo pulmón

Aunque la protagonista de esta historia de ciencia ficción sigue haciendo un papel digno de un Óscar, muchos continuamos pensando desde un inicio, y ahora muchas personas más, que  el sonado robo de un pulmón de la exhibición estadounidense El Cuerpo Humano. Real y Fascinante no fue  más que una burda ‘farsa’, para atraer más visitantes a la muestra.

Y es que seguirá siendo más difícil creer la forma en que se recuperó el órgano, oculta  en el estacionamiento del Centro Comercial Plaza Camacho, lugar de la exposición, que en sí el hecho de la sustracción, el cual proyectó una irreal imagen negativa del Perú y del comportamiento de los peruanos, en este caso por lo menos. 

Más allá del poco valor y posibilidades de comercialización que este  pulmón pudiera tener, debemos reconocer que algunos compatriotas transmiten una mala imagen del país cuando asaltan, por ejemplo,  a turistas o, peor aún, cuando son detenidos en el extranjero por actos ilegales individuales o como parte de bandas delincuenciales.

Como anécdota de la mala costumbre de apropiarnos de lo ajeno, sin importar su poco valor, recientemente vi a un pasajero de la empresa de transporte urbano El Rápido ‘guardar’ en su maletín una revista que fingía leer y que tomó de un estante de la unidad, la cual formaba parte de la campaña interinstitucional Coger, Leer y -curiosamente- Devolver .

Entonces, no nos rasguemos las vestiduras, en exceso por lo menos, sobre la imagen negativa que se transmitió  con el falso robo del pulmón de la exhibición  sobre el cuerpo humano, pues ejemplos de robos a gran escala o de poca monta tenemos a montones en el Perú.

Quizá por ello la organizadora en Lima de la exhibición El Cuerpo Humano. Real y Fascinante,  Susan Hoefken, ideó lo del robo del pulmón como estrategia de marketing del espectáculo.

¿Quién podría dudar -prensa incluida- de su denuncia por más que el objeto robado no valiera casi nada? Incluso, para reforzar la denuncia ofreció la poco creíble recompensa de 2,000 dólares.

Y, sorpresa,  justo cuando Hoefken logró la publicidad gratuita que buscaba de los diferentes medios de comunicación, aparece el pulmón porque los ’palomillas’ que tuvieron semejante ocurrencia, o los padres de éstos, no querían tener problemas.

Para remate, Hoefken dijo que no le interesaba que la Policía Nacional hallara a los responsables de la sustracción del pulmón, luego de que fuera encontrado.

Todo esto da mucho que pensar, más allá de las comunicaciones que Hoefken sostuvo con los propietarios de la exhibición en la que se descubrió toda la trama.

Era de esperar, como casi siempre ocurre, que el presidente Alan García y sus ministros buscaran aprovechar el hecho para echarle más ingredientes a esta sazonada historia y alargar más su cobertura mediática.

Y también que Susan Hoefken se reafirmara en su denuncia, negando el tenor de las conversaciones que sostuvo con funcionarios de Premier Exhibition.

Ojalá que el jefe de Estado y la ministra de la Producción, Mercedes Aráoz, entre otros, se dediquen más a sus funciones prioritarias y dejen esta investigación en manos de la Policía -que ya ha demostrado eficiencia en este caso- y la justicia.

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